Se acercan las fiestas. Esas que son como el queso o las aceitunas: O te gustan a rabiar, o no las puedes ni ver. Particularmente (y tengo razones para lo contrario) me encantan. Contienen todo aquello que me hace sentir bien: Frío, familia, urbe, luces, comidas, copas, vida nocturna… ¡regalos! En fin: quedan unos días de exceso que hay que aprovechar. Por mi parte, el Belén está puesto y solo queda llenar la nevera por si vienen lo reyes que no se asusten si la ven vacía, ya que actualmente, no tiene ni eco. Da miedo pasar por su lado. Te mira con ojos maliciosos, cual depredador al acecho de su presa…
Me mira y murmulla…
Me mira como el mono del armario…